La educación inmersa en la sociedad de la información.
Seguramente todos los que vayamos a leer este blog sabremos que vivimos inmersos en una sociedad informacional, donde la manera de transmitir la información y el conocimiento, ha cambiado. Estamos al corriente de que el conocimiento ya no solamente se transmite, sino que se crea a partir de la información a la que podemos acceder, utilizar y compartir.
Esta nueva sociedad, llamada la sociedad de la información, ha emergido en gran parte gracias a la implantación de las tecnologías digitales de información y comunicación (TIC) (Area, 2002) en la cotidianidad de las relaciones sociales, culturales y económicas en el seno de una comunidad, y de forma más amplia, eliminando las barreras del espacio y el tiempo en ellas, facilitando una comunicación omnipresente.
Es agradable e interesante pensar en todas las ventajas y cambios favorables que nos ofrece la era informacional: inmediatez en las comunicaciones; acceso a una gran cantidad y variedad de información; mejora de los servicios; surgimiento de nuevas industrias, nuevos trabajos, nuevas formas de participación, nuevas formas de comunicación, etc. Innumerables son las ventajas, no cabe duda, pero hemos de ser conscientes que a cada ventaja se le suele asociar un inconveniente, por lo que debemos adoptar una actitud crítica para no caer ni creer en tópicos. A mi parecer, hablar de sociedad de la información es hablar de velocidad e inmediatez, de cambios bruscos, de transformaciones, de la aparición insaciable y rápida de nuevas herramientas, de nuevos retos y soñadas metas.
Entonces, ¿se ve la educación afectada en este nuevo “mundo”?
Por supuesto que sí.
Opino que la escuela debe
tener presente que está y vive en el
siglo XXI, por lo que dejamos de lado la que conocemos para adentrarnos en una
escuela más dinámica, funcional, cooperativa, flexible, creativa y versátil. Sin
embargo, esto me lleva a relacionarlo a estudios y autores, como Joan Domenech
o Penny Ritscher, que defienden que la escuela debe ayudar a parar los pies a
estos niños que viven inmersos en este mundo de “estrés”. El movimiento de Escuela Slow, encabezado por Carl
Honoré, intenta hacer frente a este nuevo reto cultural. Se trata de vivir y
convivir con las nuevas herramientas digitales con una actitud crítica que
enseñe a los alumnos a no quedar atrapados en los estereotipos de los medios de
comunicación de masas y en los deseos inducidos por la publicidad.
Haciendo un pequeño
paréntesis, los medios de comunicación de masas que acabo de mencionar, es un
tema tan amplio que no bastaría una sola entrada del blog para explicar todo lo
que conllevan, pero sí que me gustaría aludir que es uno de los poderes que más
fuerza coge en esta nueva era de la información (el denominado cuarto poder por Castells (2010). No es
extraño que su gran despliegue tenga una repercusión en los medios
educativos ya que es innegable que los medios de comunicación no solamente sean
portadores de cultura, sino que la conformen y la generen (Almenzar, 2004). Así pues, la inserción y el trabajo con algunos de
los medios de comunicación, como la prensa, la televisión o el ordenador en el
aula beneficiará el proceso de aprendizaje de los alumnos.
Pienso que es
inconcebible pensar en la escuela al margen de la sociedad de la información.
Durante muchos años la escuela se ha quedado atascada sin prestar atención a lo
que ocurría en las calles e ignorando lo que la sociedad le pedía a gritos;
educando y enseñando a niños dentro de cuatro paredes sin contacto alguno con
el exterior. Es evidente que esto está cambiando.
Si queremos dotar de
capacidades y habilidades a nuestros alumnos para que puedan hacer frente al
mundo; si queremos facilitarles los procesos de enseñanza-aprendizaje; enseñarles
a usar todo su potencial para que creen su propio conocimiento; y si queremos
enseñarles por y para la vida futura desde un punto de vista constructivo,
colaborativo y significativo, bienvenidas sean las nuevas herramientas tecnológicas
de la información y la comunicación. Siempre y cuando hagamos un uso crítico, razonable y responsable.
Referencias:
Almenzar, M.L (2004). Los recursos didácticos en educación infantil, un enfoque en función de las nuevas tecnologías en las redes de aprendizaje. Actas de las IX Jornadas Andaluzas de Organización y Dirección de Instituciones Educativas. pp. 251-260. Grupo Editorial Universitario.
Area, M. (2002). Sociedad de la información, tecnologías digitales y educación. Web docente de Tecnología Educativa. Universidad de La Laguna.
Castells, M. (2010). La democràcia en l'era d'Internet. Revista del centre d'Estudis Jordi Pujol. 013-Via.
Referencias:
Almenzar, M.L (2004). Los recursos didácticos en educación infantil, un enfoque en función de las nuevas tecnologías en las redes de aprendizaje. Actas de las IX Jornadas Andaluzas de Organización y Dirección de Instituciones Educativas. pp. 251-260. Grupo Editorial Universitario.
Area, M. (2002). Sociedad de la información, tecnologías digitales y educación. Web docente de Tecnología Educativa. Universidad de La Laguna.
Castells, M. (2010). La democràcia en l'era d'Internet. Revista del centre d'Estudis Jordi Pujol. 013-Via.

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